México
Conoce nuestros viñedos
Barrica de Fuego
Guanajuato
Santisima Trinidad
Guanajuato
Tierra Adentro
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Viñedo el refugio
Hidalgo
Viñedos Don Leo
Coahuila
Puerta del Lobo
Queretaro
Un país lleno de historia y diversidad
México es un destino turístico que cuenta con una gran diversidad de recursos naturales, enorme riqueza cultural e histórica, reconocida gastronomía a nivel mundial, privilegiada ubicación geográfica y clima excepcional, situación que lo posiciona como un destino atractivo.
El país se encuentra posicionado en primer lugar en el Continente americano y en sexto a nivel mundial en número de sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en las categorías de patrimonio cultural, patrimonio natural y patrimonio mixto. La gastronomía mexicana fue también distinguida por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, por su gran diversidad de platillos.
Algunos de los sitios que más destacan por su belleza incluyen el centro histórico de Zacatecas, Puebla, Campeche, Oaxaca y Ciudad de México, entre otros.
Cuenta también con un creciente centro industrial y financiero como Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México, con un mayor número de viajeros de negocios y de turismo diariamente.
El centro de la República mexicana cuenta con encantadoras ciudades coloniales como los son: Guanajuato, Morelia, Querétaro, Puebla, San Miguel de Allende y Taxco.
Por lo que respecta a los denominados Pueblos Mágicos, se trata de poblaciones antiguas en donde han tenido lugar hechos históricos de importancia y que conservan atributos simbólicos, arquitectónicos o naturales. Los pobladores de estos stios mantienen costumbres y tradiciones las cuales transmiten a las nuevas generaciones por el orgullo que les representa. De esta forma, los pueblos mágicos son espacios vivos que conservan su valor y herencia histórica cultural a través de diferentes expresiones que representan su patrimonio tangible e intangible.
México cuenta con una diversidad increíble de paisajes donde destacan sus hermosas playas de fama mundial. En sus más de 9000 kilómetros de costas, se encuentran playas de singular belleza. Una gran red de hotelería y servicio al turista de primera categoría está disponible para los visitantes de estas playas. Entre las playas que por sus atractivos naturales y diversidad natural reciben un gran número de visitantes se encuentran: Acapulco, Cancún, Playa del Carmen, Puerto Vallarta, Huatulco, Los Cabos, la Rivera Maya y la Rivera Nayarita, ente muchos otros.
¿Por qué México es tan especial?
Tierra de civilizaciones milenarias
Biodiversidad incomparable
Tradición vitivinícola con identidad propia
Las joyas vinícolas de México
La historia del vino en México comienza con la conquista, cuando los españoles trajeron consigo la Vitis vinífera y promovieron su cultivo en las nuevas tierras. Cuando las primeras vides maduraron hacia finales del siglo XVI, se fundó la primera bodega comercial en Parras, Coahuila. Durante años, el consumo de vino mexicano permaneció limitado a usos eclesiásticos y locales, ya que las regiones vitivinícolas, como Coahuila y Baja California, estaban demasiado alejadas del centro del país, dificultando el transporte y elevando los costos.
En 1595, el rey Felipe II de España ordenó la destrucción de las vides y prohibió la siembra de nuevos viñedos en la Nueva España, temeroso de que los vinos locales compitieran con los españoles. Solo las vides destinadas a la Iglesia sobrevivieron. En este sentido, los misioneros fueron los responsables de continuar desarrollando la viticultura. Fueron ellos quienes plantaron el primer viñedo en Baja California en 1717, impulsando el sector y transformando la región semidesértica en una importante zona vinícola.
- Nebbiolo: Icono del Valle de Guadalupe, con sabores intensos y elegantes.
- Tempranillo: Versátil y adaptado al clima mexicano, con notas frutales y especiadas.
- Chenin Blanc: Fresco y floral, ideal para climas cálidos como Querétaro.
- Cabernet Sauvignon: Clásico y estructurado, destacado en diversas regiones de México.
Tras la independencia de España en 1810, el sector vinícola mexicano comenzó a recibir cada vez más apoyo gubernamental a través de subsidios y exenciones fiscales, lo cual permitió que se establecieran plantaciones en el centro y norte del país. Tristemente, el sector se enfrentaría a un nuevo desafío a mediados de este siglo. Gran parte de las zonas cultivadas fueron destruidas por la plaga de filoxera, frenando nuevamente el desarrollo de la viticultura en el país.
Bajo el mandato de Porfirio Díaz existieron proyectos para promover el cultivo de la vid en todos los estados de la República. Así mismo, la llegada del ferrocarril en 1890, permitió que los vinos fueran transportados bajo refrigeración y se logró llevar uvas a estados donde no se cultivaban. Durante esta época, la ciudad de Parras, ubicada en Coahuila, se consolida como el centro vitivinícola más importante del país, aunque su principal producto era el aguardiente y no el vino; a pesar de esto, los vinos mexicanos estaban bien posicionados en el mercado nacional, en Texas y Nuevo México.
Durante la Revolución Mexicana, en 1910, se abandonaron los viñedos, debido a los asaltos a las haciendas y la falta de personal para atender las plantaciones. Posteriormente, la inestabilidad en el gobierno mexicano no motivó el desarrollo de la vitivinicultura en el país. No fue hasta 1939 que se recupera el sector y la superficie total de viñedos en el país alcanza las 15,000 hectáreas.