Nueva Zelanda
Conoce nuestro viñedo
Framingham
Vinos de Nueva zelanda
Un país lleno de historia y diversidad
Aunque Nueva Zelanda representa apenas el uno por ciento de la producción mundial de vino, su historia vinícola es profunda, diversa y digna de reconocimiento. Si bien la fama internacional de sus vinos no llegó sino hasta finales del siglo XX, las primeras vides fueron plantadas en 1819 por el misionero Samuel Marsden, marcando el inicio de una trayectoria compleja. Durante el siglo XIX, personajes como James Busby, considerado el primer residente británico, contribuyeron a establecer las bases de la vitivinicultura en el país. Sin embargo, este desarrollo se vio interrumpido por plagas como la filoxera y por la influencia del movimiento prohibicionista.
A lo largo de las décadas de 1920 y 1930, el crecimiento fue lento, pero la Segunda Guerra Mundial trajo consigo un impulso significativo debido a los altos aranceles impuestos a los vinos importados. Reformas legales en los años 50 y 60, junto con la llegada de inversiones extranjeras, permitieron mejoras en la calidad del vino, que se consolidaron durante la década de 1970. El punto de inflexión llegó en 1985, cuando un Sauvignon Blanc neozelandés fue aclamado como el mejor del mundo, cambiando para siempre la percepción internacional sobre los vinos del país.
Desde entonces, la industria vitivinícola de Nueva Zelanda ha crecido con un fuerte enfoque en la sostenibilidad y en la diversidad de sus actores. Más del 96 % de los viñedos están acreditados por programas de cultivo sostenible, y tres cuartas partes del vino se elaboran en pequeñas bodegas familiares, lo que refleja un compromiso artesanal único.
Además, la apertura del mercado nacional a la competencia extranjera llevó a que los productores locales adoptaran una estrategia de exportación que multiplicó el valor de sus ventas internacionales entre 1990 y 2020. Actualmente, con casi 700 bodegas y una nueva generación de viticultores, el país sigue evolucionando con propuestas innovadoras, respetuosas del entorno y culturalmente diversas, haciendo de su vino no solo un producto de alta calidad, sino también un reflejo de su historia, su identidad y su capacidad de adaptación.
¿Por qué Nueva Zelanda es tan especial?
Naturaleza en su máxima expresión
Historia y cultura vinícola
Compromiso con la sostenibilidad
Las joyas vinícolas de Nueva Zelanda
El Sauvignon Blanc fue el vino que posicionó a Nueva Zelanda en el panorama internacional del vino, conquistando a millones con su carácter inconfundible. Actualmente, cuatro variedades representan el 95% de la producción nacional: Sauvignon Blanc, Pinot Noir, Pinot Gris y Chardonnay. Sin embargo, el país también destaca en la producción de otros estilos de vino.
- Sauvignon Blanc: Intensamente aromático, con notas a frutas tropicales, hierbas frescas y una acidez vibrante
- Pinot Noir: Destaca por su cuerpo medio, taninos suaves y sabores refinados a cerezas, ciruelas y especias
- Riesling: Aromático y cítrico, con sabores a limón, lima y especias
En Nueva Zelanda, ningún viñedo se encuentra a más de 130 kilómetros del mar. Este carácter marítimo, combinado con noches frescas y largas horas de sol, dan vida a vinos refrescantes, con frutalidad intensa, aromas fascinantes y una acidez brillante.
El país cuenta con ocho regiones vitivinícolas bien definidas, cada una con suelos y condiciones climáticas únicas que se reflejan en sus vinos.
Marlborough, Isla Sur
Esta región ganó el reconocimiento mundial por su distintivo Sauvignon Blanc, pero no se limita a producir solo esta variedad. Marlborough nos ofrece vinos tintos de Pinot Noir, así como blancos de Chardonnay y otras variedades aromáticas.
Wairau Valley
Con un clima seco y suelos de grava formados por los sedimentos del río Wairau, esta región produce uvas con intensidad y potencia. En el centro del valle, donde el clima es más cálido, las lluvias escasas y el riesgo de heladas bajo, se logran cosechas con rendimientos controlados y madurez ideal. Esta subregión posee tanto zonas frescas y secas, como terrenos rocosos e incluso viñedos en la costa influenciados por la brisa marina.