La uva Primitivo y la Zinfandel podrían considerarse uvas gemelas: se ven iguales, pero tienen personalidades distintas. Durante mucho tiempo fueron parte de un misterio que sólo recientemente logró resolverse.
¿De dónde vienen y por qué se parecen tanto?
No son originarias ni de California ni de Puglia, el talón de la bota italiana. Un estudio genético realizado en 2003 las ubicó en la costa dálmata de Croacia, junto a una tercera hermana: la uva Tribidrag, también conocida como Crljenak Kaštelanski.
Se cree que fueron los monjes franciscanos quienes llevaron esta uva de Croacia a Italia, donde comenzó a conocerse como “Primitivo”, debido a su maduración temprana. Gracias a su cuerpo y a su alta graduación alcohólica, suele utilizarse para aportar estructura a ensamblajes de vinos tintos. Nido de Abeja de Hilo Negro refleja esta expresión a través de taninos suaves, con notas de frutos negros y rojos, flores y especias.
Primitivo
Zinfandel
La Zinfandel, famosa por sus vinos rosados, llegó a California durante la fiebre del oro. Se plantó desde Sonoma y Napa hasta el Valle de Guadalupe en Baja California. Es menos resistente a las enfermedades que la Primitivo y madura más lentamente. En Don Leo Zinfandel se aprecian notas de frutos rojos, cítricos y hierbas, acompañadas de una acidez fresca y un ligero toque de dulzor. Actualmente también se encuentra en ensamblajes y monovarietales, donde destaca por su alta acidez y su color rojo intenso.
Aunque los nombres sigan usándose como sinónimos, ambas uvas expresan con claridad su origen. No es lo mismo probar una Primitivo bajo el sol mediterráneo que una Zinfandel de los climas templados de California o Baja California.
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